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Troncos naturales para estanques
Aquellos troncos que han
permanecido largo tiempo bajo el agua y bajo condiciones de
abrasión por las partículas de arena, tendrán una textura
bastante lisa y una consistencia dura, ya que las partículas
de arena han ido,
con el tiempo arrancando las partes más proclives a la
putrefacción, dejando sólo el corazón duro del tronco. Estos
son los que debemos escoger, sin embargo, en ocasiones es
tarea difícil encontrar estos troncos. Pero podemos
encontrar algunos con estas características en los remansos
donde la arena se va depositando o en las orillas donde la
corriente es menor.
También podemos encontrar troncos, que han permanecido
durante largo tiempo sumergidos pero sin que sufrieran
ningún tipo de abrasión. Esto sucede en los ríos de cauce
lento, o en lagos y embalses. Este material también puede
ser bastante útil, ya que solo debemos de eliminar la parte
blanda.
La textura de estos troncos suele ser esponjosa, y suele
permanecer hinchada de agua, para asegurarnos de que tienen
utilidad para nosotros debemos comprobar que en su interior
haya una parte dura, esto podemos hacerlo in situ rascando
con una piedra o objeto similar, ahorrándonos el transporte
de un material inútil.

Tratamiento de los troncos.
En el caso de recolección de troncos en el campo o lugares
que no han recibido ningún tipo de pretratamiento natural
como erosión por acción del agua, viento o arena, deberemos
realizar un pequeño proceso de tratamiento y adaptación
antes de introducirlos en nuestro estanque.
Partiendo de esto y una vez que tenemos los troncos en casa
es momento de empezar la preparación. Las herramientas que
usaremos son de lo mas sencillas, un cepillo de cerdas duras
y en algunos casos un taladro con broca de cepillo, con los
cuales iremos eliminando las partes suaves del tronco y
dejaremos solo la parte dura que es la mas resistente a la
putrefacción.
Después los troncos se deberán hervir durante unos 20
minutos las veces que sea necesario, esto es para que se
eliminen microorganismos que pudieran venir en ellos y
además para eliminar también un poco de los taninos que nos
teñirán el agua de nuestro estanque (si el tronco no cabe en
la fuente, lo haremos por partes).
Es posible que después de haber estado un tiempo fuera del
agua hay recuperado su flotabilidad. Para contrarrestarla
sólo es necesario introducir algunas piedras en los
resquicios que pueda tener o podríamos dejarlo un tiempo en
algún deposito de agua.
Una vez realizados los
tratamientos ya podemos acomodarlos en el estanque. Con
delicadeza hacia los habitantes del estanque y plantas,
colocaremos a nuestro antojo dentro del estanque.

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