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Koi

Historia del Koi

 

Los koi (del japonés Koi, "carpa", cuyo homónimo también significa "amor" o "afecto") son variedades ornamentales domésticas de la carpa común. Se cree que son originarias de Asia oriental, desde el mar de Aral hasta el mar Caspio. El cultivo de las carpas ornamentales floreció en China durante la Dinastía Qing y en Japón con la Era Yayoi. Se cree que los koi traen buena suerte. Al igual que las carpas salvajes, los koi son peces muy resistentes.

En el siglo IV d.C. ya se mencionaban carpas de colores en libros chinos y Coreanos. No obstante no es hasta el siglo XIX cuando comienza a popularizarse de manera significativa en la prefectura Niigata de Japón. Los granjeros de arroz ya criaban carpas comunes para alimento. Éstos se dieron cuenta de que había carpas de color más brillante que las habituales, lo que las hacía más vulnerables a los depredadores. Las criaron y cruzaron hasta formar pautas de colores bien definidas.

Diferencia sexual en el Koi:

Diferencias sexuales aunque los sexos solo se pueden diferenciar a partir de los dos años de edad del pez con un tamaño mínimo de unos 25 centímetros, muchas veces se cometen errores. Durante la época de fertilidad, los machos desarrollan tubérculos (pimples) en el plato de las agallas y en las aletas pectorales, formando superficies ásperas usadas para excitar a las hembras durante el cortejo con violentos golpes a su abdomen. Las hembras se reconocen por el abultamiento del abdomen durante la producción de los huevos, generalmente mas abultado de un lado que del otro.

 

Anatomía:

Tamaño:
Los koi puede llegar a medir 1,2 m de largo y hasta 40-50 Kg de peso en estado adulto, aunque por lo general suele medir de 60-90 cm, y su peso ronda los 10 Kg. El tamaño del koi dependerá mucho de las instalaciones donde estén y de la calidad de vida que le aportemos. Como dato añadir que los 50 cm los pueden alcanzar en tan sólo tres o cuatro años.
 

Eligiendo el pez correcto
Una vez corroborado que los peces están sanos y que están en perfectas condiciones, el pez a elegir dependerá netamente de lo que uno quiere para el estanque, ya sea por color, forma, tamaño, etc. Hay que tener en consideración, que los precios variarán dependiendo de la variedad del koi, color, escamas, tamaño, etc. La mayoría tiende a comprar kois por tamaño y no por variedad, esto dependerá netamente, de que tan informados estemos al momento de la compra. Debemos tener en cuenta, que muchos confunden kois con algunos carassius, debemos informarnos, que un koi presenta en la boca unos “bigotes”, mientras que los carassius, carecen de éstos.

 

Espacio requerido
El estanque del koi requiere de unas importantes dimensiones que harán de él el centro de nuestro jardín.  Realmente estas medidas pueden variar en función de la climatología, orientación  y regulación de temperatura mediante sombreado y calefacción, pero se podría considerar que 130 litros será sufiente  
En cualquier caso precisará de un potente sistema de filtrado, dada la cantidad de desperdicios que generan unos peces tan activos y voraces.
Un buen filtro contará con skimmer de superficie para eliminar desperdicios flotantes, bottom drain, cámara vortex y otras que alojen los materiales responsables de la filtración física y biológica, además de una o varias bombas y desinfección por lámpara de UV.
A la hora de planificar su situación habrá que tener en cuenta la exposición al sol abundante y la lejanía de árboles de hoja caduca. Una buena profundidad, siempre por encima de un metro, permitirá a nuestros koi buscar temperaturas de su agrado en los días más calurosos o fríos.

 

Antes de introducir a un nuevo pez a nuestra instalación

Hablaremos normalmente de estanques ya que en acuarios sólo pueden ser mantenidos en etapas juveniles o en tanques de gran volumen, debemos mantenerlo durante un tiempo en un acuario o tanque de cuarentena donde debe ser observado con detenimiento.
Es probable que porte alguna patología o parásitos de donde proceden. Un filtro de esponja y un cambio diario de agua del 25% durante una semana será más que suficiente para comprobar la salud de nuestro animal
 

Coloración:
Se dan múltiples coloraciones, desde las más clásicas combinando rojo y/o negro sobre fondo blanco, hasta otras con tonos azules acerados, anaranjados, amarillos, grises, plateados y dorados y algunos con las escamas ribeteadas. La piel es lustrosa con brillo intenso en general, con variedades metalizadas y otras sin escamas.
En su nacimiento su coloración es similar a la de la carpa común, pasando de ser casi traslúcidos a coloración grisácea y, a partir de los tres meses de edad, ya empiezan a mostrar su coloración. Este color y su distribución corporal variarán ligeramente a lo largo de su vida, con más rapidez a lo largo de su juventud. Como ocurre a la mayoría de peces, una alimentación rica y equilibrada darán mejores tonos y brillo a su piel.
 

Temperatura:
Es un pez muy resistente, capaz de vivir en aguas salobres. Esta variedad de pez tolera perfectamente las bajas temperaturas, entre 2-25 ºC, llegando a aletargarse en las capas inferiores del estanque mientras que las capas superficiales permanezcan congeladas.

Si bien convendría matizar la información respecto al frío: sí es verdad que lo toleran, pero esa hibernación es delicada y las vuelve vulnerables al ataque de hongos. Se debe reducir su alimentación cuando el agua se va enfriando y finalmente dejar de suministrársela. Aunque posiblemente lo coman, pues son muy glotonas, les va a producir serios problemas digestivos, ya que su digestión se ralentiza y finalmente se detiene. La comida acabará fermentando en su interior. En algunos estanques se calienta el agua para evitar que baje de los 8-10 grados y así poder también disfrutar de ellas activas todo el año. Las altas temperaturas también las sensibiliza frente a varias enfermedades y acorta su esperanza de vida al acelerar su metabolismo.

Agua:
Ph: 6.5-7.5
Dureza: 4-10 ºGH

Alimentación:
Se trata de peces omnívoros, que devorarán a cualquier insecto o invertebrado que caiga en el estanque, constituyendo esta una parte importante de su dieta. Aceptarán alimentos compuestos, preferentemente en forma de granos flotantes (así controlaremos mejor su ingesta) e incluso aprenderán a comerlos de nuestra mano.
Una dieta equilibrada la complementaremos con aporte vegetal en forma de guisantes, maíz, zanahoria o calabaza cocidos. Les gusta el pan integral y la lechuga, que mordisquearán en la superficie. Alimentos a base de spirulina potencian su color
 

Comportamiento:
Son peces pacíficos , que pueden compartir acuario y estanque con otras especies siempre que no sean demasiado pequeñas y puedan ser ingeridas. No obstante, es preferible destinar el estanque en exclusiva a esta especie, pues acabará por dominar y estresar en exceso a otras con su gran tamaño y actividad.
Estamos ante un pez que gusta de la compañía de sus congeneres, con quienes nada formando grupos. Tan sólo en la época de reproducción se vuelven más combativos, sin llegar a lesionarse, pero pudiendo causar un alto estrés en las hembras e individuos menos desarrollados.

 

 

 

 

 

 

 

 

delestanque.com / Ricardo Pérez        

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